“Sin victoria no hay Matute”, la columna del Plátano

Alianza Lima formó un plantel de lujo, pero la sobrepoblación futbolística, los jolgorios de noche de algunos y las malas decisiones del DT apagan la alegría en La Victoria”.

Sumar 4 de 12 puntos posibles al empezar el torneo no es nada satisfactorio, mucho menos si posees el plantel más largo del país. Es el peor comienzo desde el 2017 que llegó Pablo Bengochea a tienda íntima. Parece que quiere poner a todos, pero no se puede. Se ha obligado a jugar con una línea defensiva de 3, lo cual deja al equipo vulnerable a los lados en contrataques y balones largos. Asimismo, si no cambian pronto la alineación, presagio una vergonzosa actuación en Libertadores.

Cuando se pierde, cuando no se obtienen los resultados deseados, la hinchada empieza a buscar culpables, a pedir cabezas y la presión por ganar aumenta. Alianza Lima formó un plantel de lujo, pero la sobrepoblación futbolística, los jolgorios de noche de algunos y las malas decisiones del DT apagan la alegría en La Victoria. Dios perdona el pecado, pero no el escándalo. Puedes perdonar una equivocación, pero no la reincidencia. Jean Deza y Carlos Ascues han mostrado un nulo respeto por su institución y por su entrenador, han traicionado su confianza. Sin embargo, ambos seguirán en el equipo y habrán cumplido su castigo antes del clásico.

A diferencia de Sporting Cristal y Universitario –que sufren de problemas dirigenciales–, los blanquiazules gozan de un mejor presente administrativo. Su problema está entorno a los malos resultados. Antes se criticaba el juego, pero ganaban. Ahora no hay cómo defenderse. El debut en la Copa Libertadores está a la vuelta de la esquina; sin embargo, aún no se encuentra el 11 ideal. Alianza Lima no ha repetido la misma formación hasta ahora. Preocupante, sin duda.

Pablo Bengochea no tiene a otro que culpar que no sea a él mismo. Basta de excusas (irse de boca). Su trabajo es hacer que su plantel funcione como equipo. No campeonar sería un rotundo fracaso. La afición se está cansando. Hay poco tiempo y mucho por hacer.

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